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miércoles, 3 de octubre de 2018

EL MUNDO MICÉNICO: DESCIFRANDO EL LINEAL B



Cerramos el jugoso ciclo cretense de mitos y nos trasladamos al llamado mundo micénico, que se desarrolló en el II milenio a. C. y será punto de partida de relatos tan fantásticos, o más, que los vistos hasta ahora. Si echáis un vistazo al mapa de Grecia , veréis que Micenas está situada al Noreste de la península del Peloponeso

Micenas fue uno más de los diferentes reinos en los que se organizó esta civilización, gobernado cada uno de ellos por un rey con poderes absolutos. Los micénicos fueron un pueblo guerrero. De hecho, cuando se encontraron los restos arqueológicos de esta civilización, se relacionaron con los héroes que, según Homero, habrían participado en la guerra de Troya. Schliemann, un arqueólogo muy peculiar, hasta bautizó una máscara que hallaron como la máscara de Agamenón y algunas edificaciones funerarias recibieron los nombres de tumba de Agamenón, Clitemnestra y Egisto, nombres con los que os familiarizaréis en las próximas semanas.

Máscara de Agamenón
 
Tumba de Agamenón
El centro de estos reinos eran palacios que se quemaron en los incendios a los que se asocia el final de esta civilización, en torno al 1200 a. C. Y es aquí donde la cosa se pone interesante, porque es precisamente gracias a esos incendios como han llegado hasta nosotros las primeras muestras de escritura griega. Los palacios eran los centros donde se realizaba la administración del reino y los funcionarios de la época tomaban nota de las operaciones comerciales, hacían inventario, etc. en pequeñas tablillas de arcilla. Estas tablillas eran, para que nos entendamos, borradores. Después, la información se trasladaba al papiro. Pero, como decíamos, en torno al 1200 a. C., los palacios se incendiaron, no sabemos muy bien por qué -se ha hablado de invasiones-, los papiros se quemaron y las tablillas de arcilla, que en principio eran simples borradores, copias a sucio, se cocieron y se conservaron para nosotros.  Irónico, ¿verdad?

Ejemplo de tablilla micénica y escritura Lineal B

He hablado antes de “primeras muestras de escritura griega”. Sin embargo, hizo falta mucho tiempo para averiguar que la lengua de esas tablillas era griego, pues no están escritas en el alfabeto que muy pronto aprenderéis. Están escritas en un silabario llamado Lineal B, que permaneció mucho, mucho tiempo sin descifrar. ¿Qué es un silabario? Es un sistema de escritura donde cada elemento no representa una letra sino una sílaba. Pensad que con el alfabeto nos basta conocer una veintena escasa de elementos para poder construir con ellos infinitos mensajes. Con un silabario, en cambio, se plantean mayores dificultades. 

Aquí tenéis el silabario Lineal B con su correspondiente equivalencia. 

Junto con elementos que representaban sílabas o silabogramas, había también ideogramas, que representaban una imagen.
Estos últimos fueron de mucha ayuda para descifrar el Lineal B. Así, por ejemplo, Alice Kober, una estudiosa norteamericana de principios del siglo XX, llegó a la conclusión de que la lengua de las tablillas era flexiva; es decir, que sus adjetivos expresaban género (masculino / femenino). 

Alice Kober (1906-1950)

Sin embargo, hubo que esperar para el desciframiento a Michael Ventris, un arquitecto y antiguo piloto de la RAF, aficionado a las lenguas clásicas, que llegó a la conclusión de que las tablillas estaban escritas en griego. Corría el año 1953.

Vuestra tarea para hoy es:
1. Actualizar vuestro cuaderno con un breve resumen sobre qué es el mundo micénico. Debéis incluir de dónde toma su nombre, cuándo se desarrolló, alguna característica mencionada sobre esa civilización y por qué es importante para el conocimiento de la lengua griega. No deben faltar tampoco unas pocas líneas sobre el desciframiento del Lineal B.
2. Seguir jugando a descifradores y comprobad por vosotros mismos lo difícil que es leer las tablillas.

jueves, 20 de septiembre de 2018

A VUESTRA DERECHA... ¡GRECIA! (LOS ORÍGENES DE LA CIVILIZACIÓN GRIEGA)



Comenzamos nuestro recorrido por el mundo clásico con Grecia. Hoy en día Grecia es un país de la Unión Europea, bastante maltratado por esta, por cierto. En la Antigüedad, en cambio, Grecia no era un estado único, sino un conjunto, primero de reinos, y luego de ciudades-estado independientes (πόλεις, ‘póleis’), con sus propios gobiernos y leyes. 


El único punto común entre unas y otras era la lengua: el griego, que les permitía diferenciarse de los que no lo hablaban, los bárbaros (βάρβαροι, ‘barbaroi’). Esta última, por cierto, es una onomatopeya, es decir, una palabra cuya forma imita el sonido de lo que nombra. Igual que Charlie Brown y sus amigos mantienen conversaciones de lo más profundo cuando hablan entre ellos, pese a que tienen tan solo 8 años, pero escuchan un farfullar sin sentido cuando habla cualquier adulto, sobre todo su profesora, los griegos de la Antigüedad oían tan solo bar-bar-bar cuando oían una lengua que no fuera la suya.


Los orígenes de la cultura griega se hallan en la isla de Creta, donde entre el III y el II milenio a. C. se desarrolló la civilización minoica. ¿Qué es esto de minoico? ‘Minoico’ es un adjetivo derivado de Minos. Según el mito, la leyenda, Minos era el hijo del dios Zeus y de Europa. Para resolver la cuestión de quién debía ser el rey de Creta y probar que él, Minos, y no sus hermanos, tenía el apoyo de los dioses, rogó a Poseidón, dios del mar, que enviara un toro del mar y le prometió sacrificarlo en su honor. Poseidón envió el toro pero Minos quiso conservarlo. Poseidón, encolerizado por el incumplimiento de la promesa, hizo que Pasífae, esposa de Minos, desarrollara un amor monstruoso por el famoso toro. Se disfrazó de ternera y concibió -¡horror!- un ser mitad hombre, mitad toro, el Minotauro. Avergonzado, Minos ordenó a Dédalo que construyera un laberinto donde encerrar al monstruo: el laberinto de Cnosos. Allí vivía encerrado alimentándose de los jóvenes que la ciudad de Atenas mandaba cada año como tributo. De lo que le pasó al Minotauro hablaremos en los próximos días.
El caso es que cuando en el siglo XIX un arqueólogo llamado Arthur Evans desenterró en Cnosos (Creta) restos de un palacio que le recordó al laberinto del mito, decidió llamar a la cultura que desenterró civilización minoica.

Representación de la diosa madre, símbolo de la fertilidad

Fresco del palacio de Cnosos que representa el juego del salto del toro

Fresco de delfines, también del palacio de Cnosos


Palacio de Cnosos. La pintura es fruto de la reconstrucción polémica del palacio que hizo Arthur Evans


 
Arthur Evans
Y para que veáis que no os mentía cuando os decía que la cultura clásica está más presente en nuestro mundo de lo que creéis, aquí os dejo un ejemplo un tanto “casposo”, sacado de Humor Amarillo, un programa un tanto absurdo de mi niñez, allá por los cada vez más lejanos años ’90.



Vuestra tarea para el próximo día es:
1. explicar brevemente en la sección de “diario” de vuestro cuaderno qué fue la cultura minoica, dónde se situó, de dónde procede su nombre y, por supuesto, hacer un resumen del mito que aquí hemos contado. 
2. Acompañad el resumen del mito de un árbol genealógico donde quede claro quién es quién. Si os gusta dibujar, podéis acompañarlo de alguna ilustración.
3. Anotad también en la sección de léxico todas las palabras nuevas con su significado.

¡Nos vemos pronto con más historias truculentas y un pequeño desafío!